SALTAR A LA COMBA

Publicado en 11 Junio 2016

SALTAR A LA COMBA

En la calle San Vicente de Valencia, una de las más bulliciosas y con mayor número de comercios y llamativos expositores, se encuentra esta pequeña cordelería casi centenaria , incluida en la lista de comercios históricos, y que sin duda ha heredado el hijo de su fundador.

Con su escaparate original, las estanterías y el mostrador de madera, la ausencia de tecnología, los antiguos baldosines que cubren y decoran el suelo, y que me recuerdan a los de casa de mis abuelos ,

SALTAR A LA COMBA

pasa casi desapercibida entre tanto comercio moderno. Ni siquiera tiene rótulo.

Es el único comercio que queda en Valencia de estas características, pero aquí, podemos encontrar lo que no veremos en ninguno de los grandes almacenes de la ciudad.

Cuerdas de cáñamo y pita de todas clases y grosores, mallas, hilo de palomar, hilos para empaquetar y para manualidades, etc.

Al entrar en el local, se percibe el característico e indescriptible olor que desprenden los materiales que allí se almacenan.

Este descubrimiento me ha permitido encontrar las típicas cuerdas de pita, gruesas y pesadas con las que saltábamos a la comba las niñas de hace 60 años, principalmente en los días de Pascua.

Mi intención era que mis tres nietas de seis años y mi ahijada de siete, pudieran saltar como lo hacíamos entonces, no con esos saltadores modernos de vivos colores y adornos en sus extremos, pero de corta vida y escasa utilidad.

SALTAR A LA COMBA

Escrito por estrela

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