REFUGIADOS

Publicado en 21 Junio 2016

REFUGIADOS

Ayer, día 20 de junio, se celebró el día mundial del refugiado.

Cada vez me siento más sensibilizada ante las noticias , que sin pedir permiso se cuelan en la intimidad de mi hogar mientras intento informarme de lo que ocurre en el mundo.

Estas noticias nos muestran la cara más triste de sus protagonistas, que casi siempre son los niños o familias que por causa de la crueldad de la guerra, se ven obligados a dejar sus casas, profesiones, propiedades, familia, en resumen, su vida... Y huir.

A ellos se les cuelga el cartel de "refugiados ".

El observar a dos niños sirios compartiendo colegio y juegos con mis nietas, me ha hecho recordar aunque con algunas lagunas, la experiencia vivida hace casi cuarenta años.

Yo Viví la experiencia de de conocer a una familia de estos "refugiados "

En este caso tuvieron la suerte de huir al comienzo del conflicto que tuvo lugar en el Líbano, entre la primavera de 1975 y finales de 1990; aún así, estoy segura de que les quedará una huella de por vida.

Por motivos profesionales, mi marido, yo y nuestros tres hijos de corta edad, tuvimos que trasladarnos a vivir a Barcelona.

Allí conocimos a una peculiar familia.

Él, Francois, un hombre bien parecido, de unos cincuenta años, de origen libanés, con negocios en Francia.

Ella, Nuria, una mujer explosiva, de origen catalán, guapa y en exceso llamativa.

La mezcla de su acento catalán con el francés y el libanés, le imprimía un aire exótico.

Se conocieron en Beirut.

Su estatus económico perecía alto

Tenian un hijo de quince años y dos pequeños de la edad de los nuestros, entre cinco y siete años, Dani y...no recuerdo el nombre del otro.

Ellos tuvieron que huir de Beirut durante la guerra del Líbano.

Allí quedaron, familiares, amigos, las ruinas del colegio de los niños...

La actitud de los pequeños fue lo primero que llamó mi atención. Se mostraban temerosos, huidizos, apenas hablaban, y corrían a esconderse cuando nos dirigíamos a ellos.

Los niños eran el fiel reflejo de lo que habían vivido.

Como suele suceder, los niños son en muchas ocasiones el lazo de unión entre los adultos.

En este caso surgió la amistad entre las dos familias, hasta el punto que un día nos invitaron a cenar para mostrarnos los platos típicos de su tierra.

Como podemos observar aún en la distancia nos aferramos a nuestras costumbres.

De esto hace casi cuarenta años y la situación no sólo no ha mejorado, sino que ha ido a peor.

Quizá deberíamos preguntarnos cuántos partidos políticos llevan en sus programas la creación de una ley que proteja la vida y la dignidad de estos "refugiados".

Escrito por estrela

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